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Valores 3.0, te harán crecer




A horas de darle la bienvenida al 2014, es momento de ponernos a trabajar, para que sin prisa pero sin pausa, podamos ir cumpliendo con los objetivos que con ilusión nos planteamos para el año en curso.

Las empresas que quieran brillar en el mercado, deberán ser conscientes de que formar a sus empleados en valores será algo que tendrán que tener más que presente.

En marketing 3.0 se trata de vincular los valores a los comportamientos. Para que los empleados puedan ser entrenados en valores, deberán ver que los altos directivos cambian su visión y se involucran en hechos y acciones donde se resalten los “buenos actos”, de lo contrario creerán que son solo palabras que quedan escritas sin ser cumplidas. Si los empleados son incitados a cumplir una política de valores, no solo transformarán su vida, sino la de los demás, atrayendo clientes que confíen en la empresa porque comparten dichos intereses.

Una forma de acercar a la empresa a los valores es comprometer a sus empleados hacia el voluntariado. Disponer una hora dentro de su jornada laboral o tal vez como una actividad puntual una vez al mes, sería una excelente forma de acercarse al voluntariado corporativo. El compromiso de la alta dirección es lo más difícil de lograr y si no parte de ellos, es aún más complicado para que los empleados lo hagan. Deben ser conscientes que están realizando una buena acción para la sociedad, que ejecutado con ganas e ilusión puede incluso serviros para crecer como personas. El voluntariado no sustituye la formación sino que la complementa. Las personas cuando son mejores personas, se convierten en mejores profesionales.

Un valor más que importante es la familia, por ello conciliar la vida familiar con la profesional. De esta forma los empleados se encontrarán más satisfechos en la empresa, aumentará así el rendimiento. La plantilla estará motivada, provocando un alza en la productividad, por lo que asistirán a trabajar con ganas de crear y apostar por la empresa. En España es un tema pendiente, dado que los emprendedores tienen la “ventaja” de no tener horarios y eso hace que a veces no disfruten de la familia ni en fin de semana, y los que trabajan en plantilla cada vez tienen jornadas más largas.

Otro valor fundamental es compartir. Los líderes deben inspirar, ya no sirve dar órdenes. El poder debe ser compartido para que fluya la creatividad, la innovación y que toda la empresa vaya hacia una misma dirección. Los valores de la compañía y de las personas que trabajan en ella tienen que estar alineados. Permitirles votar, accionar en equipo donde la colaboración sea una de las principales premisas. Las empresas tienen que actuar como verdaderas comunidades, donde las decisiones se tomen en conjunto y el interés sea común a todos los sus miembros.

Las organizaciones que se comporten con integridad podrán competir en el mercado del talento, mejorar la productividad, mejorar el trato con sus clientes y lograr un ambiente donde sus empleados se sientan parte de la empresa, y así con ilusión pueden trasladar la misión de la misma a los consumidores.